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    Mensaje de contacto Los Ahijones


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    Lo que hay bajo las calles: las infraestructuras que hacen posible un nuevo barrio

    Cuando paseamos por una calle, vemos las aceras, el asfalto, las farolas o los árboles que forman parte del paisaje urbano. Sin embargo, bajo nuestros pies existe toda una red de infraestructuras que, aunque pasa desapercibida, resulta imprescindible para el funcionamiento de cualquier barrio.

    El agua que llega a los hogares, la electricidad que permite iluminar las viviendas, las conexiones a internet o los sistemas que recogen las aguas residuales dependen de instalaciones que deben planificarse y ejecutarse mucho antes de que lleguen los primeros vecinos.

    En nuevos desarrollos urbanos como Los Ahijones, la construcción de estas redes constituye una parte fundamental de las obras de urbanización y permite preparar el terreno para la futura actividad residencial, comercial y de servicios.

    Una ciudad invisible bajo nuestros pies

    La construcción de un nuevo barrio implica mucho más que trazar calles y levantar edificios. Antes de pavimentar los viales y completar los espacios públicos, es necesario instalar buena parte de las infraestructuras que garantizarán el suministro de los servicios esenciales.

    Para ello, se realizan excavaciones y zanjas en las que se colocan tuberías, conducciones eléctricas, canalizaciones de telecomunicaciones y otros elementos necesarios para el funcionamiento de las distintas redes.

    Su disposición no es casual. Cada instalación debe ocupar un espacio determinado, respetar las condiciones técnicas y de seguridad que le corresponden y permitir que puedan realizarse futuras tareas de inspección, reparación y mantenimiento.

    De ahí la importancia de coordinar los trabajos desde las primeras fases de urbanización. Una correcta planificación permite organizar las diferentes instalaciones y reducir la necesidad de intervenir sobre las calles una vez terminadas.

    Obras de urbanización de una calle con instalación de tuberías y canalizaciones subterráneas, construcción de aceras y maquinaria de obra.

    El recorrido del agua: del abastecimiento al saneamiento

    Una de las infraestructuras fundamentales de cualquier barrio es la red de abastecimiento de agua potable.

    A través de un sistema de tuberías y conexiones, el agua se distribuye desde la red general hasta los diferentes puntos de suministro. Su diseño debe tener en cuenta las necesidades previstas de la población, las características del terreno y las condiciones de presión y caudal necesarias para garantizar el servicio.

    Pero tan importante como llevar el agua a los edificios es disponer de un sistema que permita evacuarla correctamente.

    De ello se encarga la red de saneamiento, que recoge las aguas residuales procedentes de las viviendas y otros edificios y las conduce hacia las instalaciones correspondientes para su tratamiento.

    A estas infraestructuras se suman los sistemas de drenaje y recogida de aguas pluviales, destinados a gestionar el agua de lluvia y evitar su acumulación en calles y espacios públicos.

    Todas estas instalaciones desempeñan una función esencial, aunque la mayor parte de sus componentes permanezcan ocultos bajo el pavimento.

    Electricidad y telecomunicaciones: las conexiones del barrio

    La red eléctrica es otra de las grandes protagonistas de la urbanización. Las canalizaciones y las instalaciones de distribución hacen posible que la energía llegue a los edificios y que funcionen servicios como el alumbrado público.

    En los nuevos desarrollos, estas infraestructuras se planifican teniendo en cuenta las necesidades de suministro de las futuras viviendas, los comercios y los equipamientos.

    Junto a ellas se instalan las canalizaciones de telecomunicaciones, que permiten desplegar las redes necesarias para ofrecer servicios de telefonía y conexión a internet.

    Aunque ambos sistemas tienen funciones diferentes y requieren instalaciones específicas, comparten una característica: necesitan estar previstos desde el principio para integrarse adecuadamente en el conjunto de las infraestructuras urbanas.

    De las zanjas al pavimento: un trabajo por fases

    La instalación de las redes subterráneas exige seguir una secuencia de trabajos cuidadosamente organizada.

    Primero se prepara el terreno y se realizan las excavaciones necesarias. Después se colocan las tuberías, los conductos y los distintos elementos de conexión, que se someten a las comprobaciones técnicas correspondientes.

    Una vez verificadas las instalaciones, se procede al relleno y la compactación del terreno para continuar con la ejecución de las capas del firme y el pavimento.

    Finalmente, se completan las actuaciones en superficie, como las aceras, el alumbrado, la señalización y otros elementos del espacio público.

    Este proceso explica por qué una calle puede atravesar diferentes fases de obra antes de mostrar su aspecto definitivo. Buena parte de los trabajos más importantes se desarrolla precisamente cuando todavía no es posible apreciar el resultado final.

    Los Ahijones: las infraestructuras que preparan el futuro barrio

    En Los Ahijones, la ejecución de las infraestructuras constituye uno de los grandes ejes del proceso de urbanización de sus diferentes etapas.

    Los trabajos incluyen el despliegue de las redes de abastecimiento y saneamiento, las canalizaciones eléctricas y de telecomunicaciones, así como la construcción de los viales y los espacios públicos que darán forma al nuevo entorno urbano.

    Estas actuaciones permiten preparar progresivamente las parcelas para la construcción de viviendas y otros edificios, además de establecer las conexiones necesarias para el funcionamiento del barrio.

    Con un desarrollo que contempla alrededor de 19.000 viviendas, la planificación y ejecución de estas infraestructuras resulta fundamental para responder a las necesidades de la futura población y de las actividades que se implantarán en el ámbito.

    El avance de las obras de urbanización permite así sentar las bases sobre las que se desarrollarán las siguientes fases de transformación de Los Ahijones.

    La importancia de lo que no se ve

    Las infraestructuras subterráneas rara vez son protagonistas cuando hablamos de un nuevo desarrollo urbano. Sin embargo, de ellas depende buena parte del funcionamiento cotidiano de un barrio.

    Abrir un grifo, encender una luz o conectarse a internet son acciones tan habituales que apenas pensamos en las redes que las hacen posibles.

    Por eso, cada tubería, cada canalización y cada instalación que se ejecuta durante las obras de urbanización representa un avance que va mucho más allá de la construcción de una calle.

    En Los Ahijones, estos trabajos forman parte de la transformación del terreno en un nuevo entorno urbano, preparado para incorporar progresivamente viviendas, servicios y espacios públicos.

    Porque, antes de que un barrio pueda empezar a vivir, necesita contar con todas esas infraestructuras que, aunque no se ven, hacen posible su día a día.