Comprar una vivienda sobre plano, visitar una promoción en construcción o imaginar cómo será un futuro hogar son momentos que forman parte de un proceso mucho más amplio. Antes de que se levante el primer edificio, hay años de planificación, trámites administrativos y trabajos sobre el terreno que hacen posible la transformación de un espacio en un nuevo barrio.
Pero ¿qué ocurre exactamente desde que se proyecta un desarrollo urbano hasta que una familia recibe las llaves de su vivienda?
En Los Ahijones, uno de los grandes desarrollos urbanísticos del sureste de Madrid, este proceso ya es visible. Las obras de urbanización y la construcción de las primeras promociones residenciales muestran cómo un proyecto que comenzó sobre el papel va tomando forma.
1. Todo comienza mucho antes de construir
El primer paso para que nazca una vivienda no consiste en colocar ladrillos, sino en decidir cómo se va a organizar el suelo sobre el que se construirá.
La planificación urbanística establece qué terrenos se destinarán a viviendas, cuáles albergarán zonas verdes, equipamientos o actividades económicas y cómo se conectarán los distintos espacios mediante calles y redes de transporte.
También determina aspectos como la edificabilidad de las parcelas, los usos permitidos y las condiciones que deberá cumplir el desarrollo.
Este trabajo previo es fundamental para que las futuras viviendas formen parte de un entorno organizado, con espacio para los servicios e infraestructuras que necesitarán sus habitantes.

2. Preparar el terreno para hacer posible la construcción
Una vez completados los procedimientos urbanísticos necesarios y aprobados los proyectos correspondientes, comienza una de las fases más importantes: la urbanización del terreno.
Es el momento de ejecutar las infraestructuras que permitirán que las parcelas puedan acoger edificios y que el futuro barrio funcione correctamente.
Estos trabajos incluyen la construcción de calles y aceras, la instalación de redes de abastecimiento de agua, saneamiento, electricidad y telecomunicaciones, así como la preparación de los espacios públicos.
Buena parte de estas actuaciones no será visible cuando el barrio esté terminado, pero resulta imprescindible para su funcionamiento.
En desarrollos de gran tamaño como Los Ahijones, la urbanización se organiza por etapas, lo que permite coordinar el avance de las infraestructuras con la posterior construcción de las promociones residenciales.
3. Del proyecto arquitectónico a la primera piedra
Mientras avanza la urbanización, las promotoras inmobiliarias trabajan en el diseño y la planificación de las viviendas que se construirán en las diferentes parcelas.
En esta fase, los arquitectos e ingenieros definen la distribución de los edificios, las características de las viviendas, los materiales y las instalaciones. También se concretan aspectos relacionados con la accesibilidad, la eficiencia energética y el cumplimiento de la normativa vigente.
Una vez obtenidas las autorizaciones necesarias y cuando se cumplen las condiciones urbanísticas exigibles, pueden comenzar las obras de edificación.
Primero se prepara la parcela y se ejecutan los movimientos de tierras y la cimentación. Después se levanta la estructura del edificio y se avanza con las fachadas, las cubiertas, las instalaciones y los trabajos interiores.
Es la parte más reconocible del proceso: las grúas aparecen en el paisaje y los edificios empiezan a mostrar el aspecto que tendrán cuando estén terminados.

4. Urbanización y edificación: dos procesos que avanzan de forma coordinada
Una de las particularidades de los nuevos desarrollos urbanos es que las obras de urbanización y las de construcción de viviendas no siempre se realizan de forma consecutiva.
Cuando se cumplen los requisitos legales y técnicos, ambos procesos pueden avanzar simultáneamente. Esto permite que las promotoras comiencen a levantar los edificios mientras se completan determinadas actuaciones urbanísticas.
En Los Ahijones, esta coordinación ya se ha materializado con el inicio de las primeras promociones residenciales en la Etapa 1, donde los trabajos de urbanización han alcanzado un elevado grado de ejecución.
De este modo, la transformación del barrio puede apreciarse tanto en sus calles e infraestructuras como en los edificios que comienzan a formar parte del paisaje.
5. Los últimos pasos antes de recibir las llaves
Cuando finalizan las obras de un edificio, todavía quedan algunos pasos antes de que sus propietarios puedan instalarse.
Es necesario comprobar que la construcción se ajusta al proyecto aprobado, verificar el funcionamiento de las instalaciones y completar la documentación técnica y los procedimientos administrativos correspondientes.
Entre ellos se encuentran los trámites que acreditan que las viviendas cumplen las condiciones exigidas para su ocupación, de acuerdo con la normativa aplicable.
Una vez completados los requisitos para la entrega, llega uno de los momentos más esperados por los compradores: la firma de la escritura, cuando corresponde, y la recepción de las llaves de su nuevo hogar.
Sin embargo, la entrega de las primeras viviendas no significa necesariamente que todo el barrio esté terminado. En los grandes desarrollos urbanísticos, la actividad residencial comienza mientras otras parcelas, espacios públicos, servicios y equipamientos continúan su propio proceso de desarrollo.
Los Ahijones: un nuevo barrio que empieza a tomar forma
Todo este recorrido permite entender que la construcción de una vivienda es el resultado de numerosos trabajos que deben desarrollarse de manera coordinada.
En Los Ahijones, la evolución de las diferentes etapas de urbanización y el avance de las primeras promociones residenciales reflejan cómo ese proceso se va materializando sobre el terreno.
El desarrollo contempla alrededor de 19.000 viviendas, además de zonas verdes, espacios destinados a la actividad económica, equipamientos y nuevas conexiones de movilidad que se incorporarán progresivamente al barrio.
Cada nueva calle, cada infraestructura y cada edificio representan un avance en esa transformación.
Porque detrás de la entrega de unas llaves hay mucho más que la construcción de una vivienda: hay todo un proceso que hace posible que un nuevo barrio comience a convertirse en un lugar donde vivir.
